Gracias por leerme

No tengo la intención de exponer mi vida trágica o feliz, sólo tener un recipiente de ideas, experiencias y emociones, ¿por qué? porque se puede.

2 ago. 2016

Soltera a los 33

De niña- adolescente siempre pensé que me casaría a los 26 años; cuando tenía 26 y no sucedió, pensé que estaba bien, porque comenzaba a viajar y estaba estudiando, y entonces, había estado bien que no me hubiera casado. Ahora 7 años después, en una sociedad como la mía en la que llegar a esta edad soltera es señal de “algo raro”, siento, honestamente, preocupación por seguir soltera.

Definiré ese “algo raro”: lesbianismo, traumada, amargada, exigente, fea, complicada. Tal vez tenga un poco de todas.

Haciendo un análisis no tan profundo de qué es lo que pasó y por qué llego a los 33 soltera, puedo hablar de dos grandes aspectos. El personal y el social. En el personal puedo decir que definitivamente podría tener algún trauma por allí que me lleva a tener un gusto especial por los hombres que no se quieren comprometer conmigo. Por otra parte, en cuanto a lo social, considero que vivo en un entorno que marca la vida de pareja y matrimonio de una manera que no estoy tan segura de querer seguir, por ejemplo, la evidente monotonía y sedentarismo en el que caen los matrimonios, y no creo que sea una decisión dependiente de tu pareja, creo en realidad que es algo cultural.
Ahora bien, estos 33 años por mi cuenta (quitando pues mi etapa de niña de familia), no ha estado para nada mal, he logrado hacer cosas que mis amigas casadas dicen envidiar, como viajar y estudiar, básicamente. Soy independiente, tomo mis decisiones, y esas decisiones sólo me afectan a mí por la ausencia de hijos.

Pero entonces llega un poco esa urgencia, ¡quiero una pareja, y la quiero ya! Porque mis años fértiles para ser mamá ya son los menos, y porque, haciendo el mismo análisis no tan profundo, el terreno de las citas, los romances y emparejamientos, se pone muy difícil para las mujeres; sí, sólo para las mujeres.

Me explico con datos aventurados y basados en ideas mías: los hombres pasan por una crisis en la que, si no se casaron jóvenes (18 a 30 años), ya es difícil que busquen un compromiso o relación seria; entonces se acostumbran a una vida libre, sin las complicaciones que automáticamente conlleva tener a una mujer a su lado. Los hombre maduros (30 a 45 años) aún solteros, tienen la posibilidad de salir con mujeres más jóvenes, mucho más jóvenes (20 a 30 años), éstas, además de ser en algunos casos, sexualmente más atractivas, suelen ser también menos complicadas y no quieren el compromiso que pudiera desear una mujer mayor de 30 años. Y entonces ¡¿qué hacemos las mujeres de 33 años?! Considero que nuestro campo de acción, por así llamarlo, se reduce cada vez más. Sales a una fiesta y la mayoría tienen pareja o son casados, las actividades diarias como el trabajo, ya no te llevan a conocer gente nueva sotera, porque son círculos sociales ya conocidos y, de nuevo, son personas de la misma edad ya casados o con pareja.  Entonces ¡¿Qué hacemos las de 33?! Ya no está la universidad para conocer personas, ya no hay tantas fiestas porque eso es de gente joven.


Y entonces, ¡¿qué hacemos las de 33?! Me pregunto.

2 feb. 2016

De religión

La religión es necesaria, diría que es un mal necesario, pero creo firmemente que no es un mal en sí. 

No me malinterpreten, no soy una persona religiosa, creo en un dios que no es el mismo barbón montado en la cruz, ni ningún otro; creo en la vida, en la energía, en las personas, creo en una fuerza creadora. Sin embargo, veo cómo la religión ayuda a muchas personas y hace un bien.

A partir de la muerte de mi hermano, mi madre se ha visto en una situación de desesperación, depresión, tristeza, negación, entre otras cosas; y lo único que la logra confortar es esa idea mística de la salvación, de un mundo más allá de la muerte, el cielo, la gloria, el padre resucitador y bondadoso que ha llamado a mi hermano a una vida mejor y eterna a su lado. Esta idea alivia la necesidad de mi madre de proteger a su hijo, a fin de cuentas él ya está en mejores manos.


No hablaré de aquellas atrocidades que las religiones han actuado antes y ahora, tampoco hablaré de aquellas normas y rituales que imponen y parecieran ser absurdas. Sólo hablo de la realidad que ahora observo, de esa palabra amorosa y reconfortante que el hombre de sotana le ha dicho a mi familia y que les dibuja una mirada de paz y esperanza. Sí, agradezco ese bien que hacen y le digo a mi madre, “refúgiate allí en donde tienes tu fe”, ello le ayuda más que yo. 

29 ene. 2016

Mi hermano...

Aún no puedo entender cómo algunas personas tienen presentimientos o hasta pueden predecir su propia muerte. Mi hermano Alex decía repetidas veces que moriría joven, que tal vez no pasaría de los 50 años; murió a los 49.

Con una vida corta pero intensa, supongo. Se casó, viajó un poco, tuvo dos hijas, trabajó en diferentes cosas, la mayoría de ellas no le gustaban, hasta los últimos años encontró un oficio que parecía gustarle, era profesor. Creo que vivió un ciclo natural, tradicional, de vida.

Lo quise, lo amé mucho, aunque no se lo decía... Supongo que eso también es tradicional en muchas familias. Parece que es verdaderamente difícil escarmentar en cabeza ajena; no es común que tomes en cuenta aquellas frases "dile cuánto lo amas en vida, no sabes si estará mañana". Al final lo dije, pero él ya estaba dormido. De verdad que la vida es tan frágil y la muerte la única certeza que tenemos.

Quedaron tantas pláticas pendientes, todas esas cosas que me gustaría haber compartido con él. Nos veremos en otra vida tal vez. - Espérame allá en donde estás y te daré ese abrazo que no te pude dar.

No sé cómo se supera la muerte de un hermano y ver cómo se le va la vida a tu madre por el dolor. No se ha de superar ¿cierto?, pero se tiene que seguir viviendo con eso.

22 abr. 2015

Argentina

País 22 y 23 Uruguay. De los países que más he disfrutado, tan grande para visitar en sólo 19 días, así que elegí el sur, la Patagonia, más por casualidad que porque en realidad haya hecho una búsqueda exhaustiva de lugares turísticos para visitar. El recorrido fue el siguiente: Buenos Aires- Colonia- Montevideo- El Calafate- Bariloche- Mendoza- y de nuevo BA.

Jamás he visto nevar, mucho menos algún glaciar. Caminar sobre el glaciar de la montaña Perito Moreno, ha sido sin duda una de las mejores experiencias de mi vida. El hielo en el que caminas es tal blanco que encandila como el sol. ¿Cuándo volveré a ver un paisaje similar...?

Dos ciudades visitamos en la Patagonia, El calafate y Bariloche, de los mejores paisajes que he visto en mi vida, los vientos más helados que he sentido y una tranquilidad y buena energía no esperada.



La comida y el vino, como era de esperarse, resultaron ser unos de los más grandes atractivos de los dos países y lo más barato.

Argentina y Uruguay comparten mucha cultura, en sí no pudiera encontrar muchas diferencias entre comida, tradiciones, la gente, el ambiente. Pero no diré esto delante de los uruguayos porque puede ser que no les guste mucho. Históricamente deben tener las mismas raíces culturales, compartidas seguramente con otros varios países, pero claro, el nacionalismo hace difícil identificarlo y/o aceptarlo. Nos pasa a muchos. El mate, los asados, el dulce de leche, los alfajores, en los dos países son excelentes y saber exactamente a quién le pertenecen, pasan a último nivel de importancia.

Este ha sido uno de los viajes más caros de mi historia. Tal vez influyó que los argentinos tienen una restricción para acceder al dolar, entonces sólo podía obtener de cajeros automáticos, moneda argentina. Sin embargo, si llevas dolares como moneda de cambio, puedes tener por cada dolar en el mercado negro, 12 pesos argentinos, mientras que el cambio oficial está al rededor de 8 pesos. Una gran diferencia siendo turista, sin duda.

Me sorprendió la amabilidad de la gente en todo Argentina y en Uruguay, definitivamente más corteses que los mexicanos, saludando, agradeciendo constantemente. Esto, para una persona como yo, distraída acerca de éstas actitudes sociales de amabilidad, resultó peculiar y un aprendizaje. Creo que estaré más atenta con las palabras "gracias" y "por favor".

Qué guapos son en verdad los hombres en Argentina, pero más en Uruguay. Esta vez no me enamoré de ninguno. Me alegra haber ido con la mente y el espíritu despejado de cualquier sentimiento por el estilo y de alguna relación, así pude disfrutar aún más de mi y de mi recorrido por allí.

Como siempre, aprendí mucho de mi en este viaje. Descubrí porqué me juzgo a mi misma y me califico en cada viaje delante de quienes han sido mis compañeros de viaje. Entiendo un poco más mi neurosis y mal carácter viajando, aunque aún no lo justifico y me esfuerzo en cambiarlo, aunque se vuelva tan difícil.

Aprendí también que se debe escoger muy bien a la compañía de viaje, "debe ser alguien que comparta un poco tu visión de la vida y de los viajes", escuché o lo dije, ya no recuerdo. Blanca, quien me acompañó en este recorrido, resultó ser una buena amiga, paciente y atenta, pero muy diferente a mi; no lo soporté. Hay una gran diferencia entre ser turista y viajera, eso éramos nosotras.

Quisiera regresar a estos países, sí. Pensé tal vez estudiar en Argentina. Parece un buen lugar para vivir, a pesar de los problemas económicos y sociales no tan distintos a los de México, con la diferencia de que, al parecer, los argentinos protestan ante lo que consideran no les conviene o les afecta.

Agradecida con la vida por la oportunidad de haber estado en aquel lado del mundo, en aquel lado Latino, en el sur.

10 mar. 2015

Políticos muy mexicanos

Mucho criticamos los mexicanos a esos otros mexicanos que se encentran en el poder de la esfera política. He pasado incontables malestares, enojos y frustraciones preguntándome por qué no tienen ni un poco de amor por su propio país, por la gente a la cual se supone deban proteger y la que, fuera de supuestos, paga sus sueldos.

Pero después veo a mi alrededor, veo a mi familia, amigos y no tan amigos, compañeros de trabajo, incluso a mi misma, y somos esos mismos mexicanos despreocupados por el otro, egocéntricos, sin conciencia de que en su actuar recaen grandes consecuencias también para los demás, ignorantes y cómodos, además, con ese estado de ignorancia.

Me lastima cuando escucho aquellos anuncios sobre mi país, que hablan de la calidad y calidez de su gente, me siento negativa al no saber si esa buena gente ya es la minoría. Veo una realidad que no me gusta y a veces tampoco me queda claro qué puedo hacer yo al respecto, en una sociedad que se mimetiza con el lema "el que no tranza, no avanza".

13 ene. 2015

Perú

El verano estuve en este país, fue un viaje organizado, en inicio, para llevar a mi mamá conmigo. A ella le gusta mucho viajar y, al ser una persona de 71 años de edad, quisiera aprovechar las oportunidades que tengamos para viajar con ella. Para mi fue un viaje diferente, de un país tan grande, solo pude conocer dos ciudades, Lima y Cusco, esto para no agitar demasiado a mi madre.

Lima es una ciudad muy complicada, no puedo decir que en realidad me gustó, a excepción de un par de barrios famosos de la ciudad, en general, es una ciudad muy contaminada, con caos de trafico. Pero su comida, qué delicia, el tan afamado ceviche sobre todo.

En Lima nos hospedó una couchsurfer colombiana, Pao, y su esposo peruano, esta ha sido una de las mejores experiencias que he tenido con el grupo de viajeros, ayudaron mucho a mi madre y a mi. Nos trataron como parte de su familia.

Después de un par de días en Lima, seguimos hacia Cusco, esta ciudad se caracteriza, además por ser el punto principal para llegar al majestuoso Machu Pichu, por tener una gran altura, aspecto que no tomé en cuenta previamente y nos costó un par de días en el hospital, porque a mi mamá le pegó bastante duro. Fue una situación muy desesperante, o preocupante, pero al final todo salió bien. Mi madre tuvo que regresar a Lima con Pao y yo seguí el recorrido a la ciudad más importante en la cultura Inca.

Sí, definitivamente estar ahí es impresionante, la vista, el ambiente, la altura, son muy particulares. No imagino cómo se puede construir una ciudad tan perfecta en el centro de unas montañas inmensas. Llegar ahí es fácil y no tan caro, pero si vas de mochila y/o prefieres la onda exploradora, cuidado, en lo personal, pocas veces he sentido tanto cansancio físico. Pero al final, vale la pena.



Cusco, por su parte, es una ciudad linda en su centro, con muchas callejuelas, colores, arte y artesanía; indígenas hermosas con las que puedes tomarte una foto por 1 dólar. Insisto, aquí también se puede disfrutar de una comida deliciosa. Al rededor, muchos lindos paisajes, las montañas altas entre café y verde. Se respira un ambiente muy bohemio, pero también contaminado. La ciudad está llena de turistas que se mueven, por lo general en taxi, a través de esas pequeñas calles, eso hace fea, aunque solo un poco, a esta linda ciudad.

La gente de Perú tiene fama de ser un tanto grosera, mal encarada, son algunos adjetivos que había escuchado, pude confirmarlo con un par de personas, pero hubo otro par que compensaba la experiencia. Aunque yo no lo llamaría grosera, tal vez son un tanto ariscos con los turistas. Fuimos bien tratadas en general, pero en comparación con México u otros países, la comunicación podría haber sido más amable.

Me llevo de este viaje una gran experiencia de protección y amor hacia mi mama, un reconocimiento o de su impetú y de su edad. Sabores de deliciosos platillos, cerveza y pisco; y un poco de conocimiento acerca de donde se asentó una de las culturas indígenas más importantes en Latinoamérica.

10 ene. 2015

Floja

En México se le llama floja a una persona perezosa a la que cuesta trabajo o no le gusta mantenerse activa. Yo siempre me he considerado con estas características. 

Me arrepiento de mi flojera, aunque a decir verdad la disfruto mucho, esos largos domingos haciendo simplemente nada, o esas horas en contemplación de mis pensamientos que sólo implican sueños que me encantaría se hicieran realidad.

Me arrepiento sobre todo de mi flojera para escribir. En los últimos años he descuidado mucho mi diario, ya sea en papel o este blog. Me he visto envuelta en situaciones tan dramáticas con amores platónicos, que me han llenado de flojera para hacer cosas mas interesantes como escribir. 

A veces me sorprendo recordando, traslapando y confundiendo recuerdos, ya no llevo una secuencia lógica de viajes y vivencias. Me gusta mucho mi historia, lo que he vivido, sé que escribir es una manera de permanecer en los buenos recuerdos.

A modo de tonto propósito de año nuevo, dejaré mi cómoda flojera y me dispongo a escribir mucho más.